Tenemos que cambiar como sociedad lo que nos atrasa y empobrece
Falsear las estadísticas, controlar los precios y determinar las ganancias de las empresas, son un fundamental antídoto contra las inversiones de riesgo. Estas acciones atentan contra la inversión y la actividad económica, reforzando la matriz subdesarrollada en que se ha sumido nuestro país. Nosotros venimos diciéndole desde hace más de cuatro años al gobierno que estaba equivocando el rumbo, pero nuestras voces no son escuchadas.
Es en el Congreso Nacional donde se debe definir ese rumbo, establecer reglas de juego de largo plazo, acordar políticas con los diferentes componentes de la sociedad y evitar los abusos de poder. Para ello necesitamos restablecer al Congreso como el escenario de diálogo que permita construir los consensos necesarios para tener de una vez por todas las políticas de Estado que permitan plantear un programa que desarrolle todas nuestras potencialidades, integre nuestro territorio, genere trabajo con salarios dignos, aproveche el conocimiento de nuestros talentos, brinde justicia, salud, educación, vivienda y seguridad a nuestras familias y jubilados y termine con el escándalo de la exclusión y marginalidad.