Sin programa no se resuelven los problemas
Pese a la multiplicidad de anuncios, algunos prontamente desechados, otros sin impacto, la mayoría sin gestión y algunos altamente objetables, la respuesta del gobierno no configura un plan anticrisis y mucho menos un programa.
Lanzar acciones keynesianas sin nuevos recursos, profundizará problemas de liquidez para las empresas.
La parálisis en el interior, donde fábricas de maquinarias agrícolas adelantan vacaciones y suspenden personal, son preanuncios de lo que vendrá.
Los retoques micro no alcanzan para detener la caída de la inversión, la pérdida de empleo y el descenso de la recaudación fiscal que en noviembre fue de 10,8 %.
Modelo
En septiembre 2007 ya no se creaba empleo. La inversión creció en el primer trimestre al doble del segundo. En el primer semestre 2008 el consumo creció a la mitad del primer semestre 2007. En agosto 2008 se frenó la economía y se detuvo el crecimiento de 77 meses. En el año y medio anterior a septiembre 2008, fugaron U$S 20.000 millones de dólares y en octubre U$S 4.500.
Si se quiere estimular la actividad industrial y apoyar a las Pymes, ¿cual es la razón por la que se ejecutaron solo 17 millones del Fondo de $ 235 millones que dispone economía?.
Programa.
La crisis y lo que viene requieren un programa que reconstituya la confianza, para que los anuncios se concreten y para que la política mejore las expectativas que hoy paralizan a los argentinos. Es tarea de todos los estamentos sociales y debe surgir de un amplio acuerdo sobre un programa mínimo que defienda la producción industrial y rural, sostenga el trabajo y la prestación de servicios por parte de las provincias. Ese programa requiere la consistencia de articular política salarial, impositiva, crediticia, monetaria, cambiaria, tarifaria y el adecuado direccionamiento del gasto público para que no caiga la tasa de inversión, indispensable para afrontar los meses venideros. Sin programa los acuerdos no resuelven los problemas y sin una amplia coincidencia los anuncios no logran modificar expectativas.