Reordenamiento del sistema ferroviario
Reordenamiento del sistema ferroviario – Sesión 28/02/2008
Hace unos días hemos presenciado el extraordinario debate entre dos candidatos a presidente de España. Quiero mencionar dos argumentos que dio el presidente Rodríguez Zapatero, que me impresionaron y vienen al caso en esta sesión. Rodríguez Zapatero le dijo a Rajoy en un momento del debate: “Es la primera vez que comparecemos en treinta años dos personas que han estado en el gobierno y en la oposición; por lo tanto, se nos puede examinar por lo que decimos y también por lo que hemos hecho.”
En otro tramo del debate, ante una crítica de Rajoy por el tema de la ETA, Zapatero le dijo: “En cuatro años no he tenido la oportunidad de que usted comparezca ante mí para ayudarme a solucionar el problema de la ETA.”
Quizás esta sea una síntesis, al menos para mí. Hay que entender, a partir del método de la dialéctica que Marx introdujo en El Capital, que la comprensión de la realidad es una de las cuestiones más importantes para gobernar. No se puede cambiar la realidad si no se la conoce.
El sistema democrático brinda la oportunidad de que quien gobierna tenga su propia visión de la realidad que quiere modificar, mientras la oposición lo controla. Pero, además, con su crítica la oposición debe ayudar al gobierno a comprender la realidad, lo que no se puede hacer sin escuchar a los demás.
Este es el mensaje de Zapatero a Rajoy. Si usted quiere que cambie, ayúdeme a cambiar. Lo digo porque nosotros y utedes también hemos gobernado alternativamente y hemos cometido una gran cantidad de errores en los últimos cien años, a punto tal que las frustraciones de nuestro pueblo están muy vinculadas con nuestros errores. Es hora de que dejemos de cometer errores y comprendamos la realidad tal cual es, tal como la observa el partido justicialista y tal como la ha visto el partido radical con su experiencia.
Durante la campaña electoral, quien es hoy la presidenta de los argentinos se distinguió por una descripción de su programa económico, y hay una definición que englobaría el proyecto del oficialismo.
El rasgo esencial del subdesarrollo en materia productiva es la insuficiencia de la estructura productiva para generar un crecimiento autosostenido con los resultados del comercio exterior.
Es decir que el crecimiento, por más que sea sostenido, no sirve si no está asentado sobre una base que le brinde continuidad. Esto no es posible en base al endeudamiento en la década del 90, con Menem, el crecimiento se cortó cuando finalizó el financiamiento externo o a circunstancias externas que nosotros no manejamos.
El crecimiento autosostenido es aquel que se puede mantener en el tiempo a partir de la estructura productiva del país, que genera riquezas que se exportan y cuyos beneficios se aplican a generar nuevas riquezas.
Este es el discurso acertado del gobierno. Muchas veces hemos dicho en la Cámara que compartimos el rumbo, porque estamos de acuerdo con las políticas cambiaria y monetaria, pero no acertamos en cómo se administran sus resultados.
Veamos la cuestión de los ferrocarriles y de la estructura productiva de la Argentina, que se ha propuesto cambiar. La base del slogan es que hay que reindustrializar la Argentina. Para ello, hay tres factores que son determinantes. Primero, las inversiones públicas, que deben estar dirigidas a la infraestructura del país, dentro de la cual está la energía y el sistema de transporte.
Este sistema de transporte es necesario para que nuestros productores puedan sacar sus mercaderías y competir en las mismas condiciones que lo hacen productores de otros países que tienen una enorme diferencia por la logística que se paga en nuestro país.
Además, para que el discurso productivista tenga efecto hacen falta inversiones externas. Las inversiones deben dirigirse a sectores que tengan facilidad de reproducir en otras actividades productivas y replicar por la combinación que tienen los avances tecnológicos y científicos que aportan los capitales privados. También es necesaria esta inversión en el tema energético, fundamentalmente en la exploración petrolera
Todo ello debe ser ensamblado en una política exterior que nos coloque en el mundo para que nuestra política externa sea reflejo de nuestra política interna.
¿Cuál es el aporte que hace este bloque? Ninguna de las tres variables para que la Argentina pase a ser un país productivo y reindustrializado se cumple pues no hay inversiones internas ni públicas en materia de infraestructura.
El superávit fiscal que es el resultado del buen rumbo se utiliza para subsidiar el consumo y no para alimentar el aparato productivo. Esos errores se pagan, y los estamos pagando.
La inflación tiene que ver con la falta de oferta de bienes por el alto grado de consumo, producto de la utilización del superávit fiscal para subsidiarlo. Quizás en poco tiempo, tal vez el año que viene, en esta misma Cámara estemos diciendo como antes decíamos cómo salimos de la convertibilidad- cómo salimos de los subsidios.
Tampoco hay inversiones externas porque no se generan las calidades y certidumbres que el capital privado requiere para invertir. Doy un solo dato: en el año 2007 la Argentina y Ecuador estuvieron en el último lugar de la tabla de posiciones de las inversiones externas privadas. Caímos un 11 por ciento; es un dato terrible de la realidad.
Por último, quiero señalar que nuestra política exterior no está ensamblada con los frutos de nuestra política interior. Decimos que necesitamos inversiones privadas para reindustrializar el país, pero los capitales están afuera y no hemos generado certezas ni confiabilidad para que esos capitales vengan a la Argentina.
Esta es una crítica que hace este sector de la oposición al gobierno para ayudarlo a comprender la realidad.
La crisis energética viene siendo denunciada desde 1998; hay que leer los discursos parlamentarios. Llevo solamente dos años en esta banca, pero me he tomado el trabajo de estudiar desde 1998 a la fecha los discursos parlamentarios. Desde entonces, cuando en 1998 comenzó la crisis del petróleo, se viene señalando que se avecinaba una crisis energética. En 2004 la crisis fue mucho más pronunciada porque comenzó a caer la producción gasifera, y nunca dejó de hacerlo por aumento de la demanda y falta de nuevas inversiones.
Además como dije, no se hace exploración, que es una de las inversiones privadas que necesitamos en la Argentina. No hay petróleo si no hay exploración petrolera.
Muchos no entienden especialmente en la sociedad- cuál es el problema de la energía. Muchos creen que tiene que ver con las lamparitas que están encendidas en este recinto, o los aire acondicionados. El mundo se mueve por la energía.
Las críticas que hacemos a quienes entregaron el petróleo también las podemos aplicar a nuestro partido. El nuestro debe ser el único país en el mundo que entregó el petróleo sin disparar un solo tiro. En este momento hay guerras en el mundo por un litro de petróleo porque la energía es lo que mueve el aparato productivo de toda la humanidad.
Si nos quedamos sin energía, olvídense del superávit fiscal. Ayer lo anunció la presidenta: la Argentina ya no es un país que se autoabastezca en petróleo ni en gas.
Cuando la presidenta dijo que nuestro aliado es Venezuela y la matriz energética depende de ese país no fue una buena noticia; nos confesó que el país no tiene autoabastecimiento de petróleo ni de gas. Desde 1958 no estábamos en esta situación.
Es decir que el panorama de la Argentina no es tan favorable, más allá de los precios internacionales de nuestros commodities.
Por último, quiero señalar que el de los ferrocarriles es uno de los temas más importantes de la infraestructura interna de nuestro país que no se termina de resolver. Me pregunto si este proyecto que estamos por aprobar va a modificar la estructura ferroviaria del país. ¿Con este nuevo diseño de ferrocarriles que se quiere implementar en la Argentina vamos a hacer 20 o 30 mil kilómetros de vías para integrar al país productivo? ¿Vamos a lograr que el abanico que terminaba en la Capital Federal y en el puerto de Buenos Aires se redistribuya en el interior para que nuestros productores puedan articular y lograr vinculación productiva? ¿Este proyecto diseña una nueva red ferroviaria norte-sur o consolida el sistema radial para consolidar nuestra matriz agro exportadora? ¿Sirve este proyecto para cambiar la matriz de la carga rgentina? Estas son las preguntas que debemos hacernos en el momento de votar un proyecto de ley de tamaña magnitud.
En mi opinión esta iniciativa no es buena ni mala; es inocua, porque no va a cambiar la realidad del país ni de la infraestructura Argentina.
Por estas razones, desde este bloque exhortamos a quienes gobiernan a que entiendan que si no se resuelven los problemas de fondo, ni la soja, ni el trigo, ni el petróleo, ni los minerales van a resolver por sí solos nuestros problemas estructurales. Este tiempo tendríamos que aprovecharlo para solucionar esos problemas estructurales que desde hace muchos años tiene el país.
Además, este gobierno tiene una responsabilidad histórica para cambiar la matriz productiva del país. Así lo ha reconocido la señora presidenta en todos sus discursos de campaña. Por lo tanto, vamos a seguir de cerca el desenvolvimiento de la ejecución presupuestaria para saber si aquél discurso productivista que el pueblo acompañó con su voto se compadece con la realidad de todos los días.